lunes 10 de marzo de 2008

Sopor


Existe un estado definitorio y sentenciador en una noche o una siesta. Una especie de peaje que hay que pasar si se quiere llegar al otro lado. Cómo un examen con un profesor severo de mirada escrutadora y porte de intelectual empedernido. Aparece cuando se ha resuelto a desconectarse de este mundo por lo menos unas horas, dejar de interactuar y descansar en el mundo donde todo puede suceder. Con la decisión en manos uno recuesta su cuerpo, (porque generalmente es así, aunque existen diversas maneras de hacerlo, las variedades son nuestro único invento parece), y se dispone a conciliar el sueño o a reconciliarse con él. Es en ese instante, en ese preciso y cronométrico momento, donde el cansancio vence toda barrera de responsabilidades y asuntos pendientes, que sobreviene el sopor. Esa letra en medio de dos conceptos que no hace la función de conector, eso que no se sabe muy bien de dónde viene, por qué existe ni adónde va, tan humano así aunque nada más lejano a ello, ya que, ciertamente no tiene piedad para con ellos, especialmente para los de mente imaginativa, sus víctimas preferidas. Intentaré ser más preciso en mi descripción: esa dimensión informe y tan otra que no es la realidad ni tampoco su opuesto. Es un poco como el intento de hacer perpendicular a dos rectas paralelas. Tan en medio del medio que molesta pero existe, (ciertamente hay muchas cosas molestas que existen y nos cabe la resignación o la lucha contra ellas). Pero, ¿cómo pelear contra él?. No es que se lo pueda tomar desprevenido, usualmente ocurre lo contrario, es a uno a quien él lo toma desprevenido.

Si estamos alertas no podremos dormir y si intentamos dormir surge tan seguro como el sol de día y la luna de noche, como que hay que pagar 2200Gs. para viajar en ómnibus y hay que contestar que uno está bien al ¿qué tal? aunque no sea tanto así… Problema irresoluble, lucha inútil. Nos rendimos como niños frente a un helado de chocolate; al final sabemos que después de un poco de dolor y sacrificio algo bueno sobrevendrá, consuelo del homo sapiens sapiens para todos sus pares. Y ya preparados para charlar con Morfeo, nos envuelve en su manto extraño y alucinador, donde el rumor de los autos de afuera se distorsiona y suenan a bestias feroces, el crujir de alguna hoja de papel es la certeza de que alguien ha irrumpido en nuestra morada con la firme intención de arrebatarnos la vida de una manera cruel y feroz, vemos garras ardientes que intentan alcanzar nuestras piernas para arrastrarnos debajo de la cama donde habitan más de los de su clase y tienen hambre de uno. Con un abrir y cerrar de ojos apartamos cada una de esas imágenes que vuelven a surgir cada vez más elaboradas, y nos repetimos una y otra vez que nada de eso es posible y sólo estamos imaginando. El cansancio y la rutina están haciendo añicos nuestra capacidad de relajación y llegan nuestras realidades con las cuales estamos hartos de lidiar pero que ahora toman el cariz del dulce escape. Hay que pagar la cuenta del teléfono, no, no está sonando el teléfono y nadie te puede ver, tengo que hacer el informe para el trabajo, no es tu jefa lamiendo el filo de un hacha ensagrentada con ojos sedientos de muerte, tendría que tratar de aclarar las cosas con Montse y decirle que estoy cansado de su cariño de consuelo caramelos 5 por mil, Montse no se acuesta con Ramiro y tampoco está gozando. La sensación de caída hacia el abismo excita aún más nuestros sentidos, todo es sospechoso, el maullar de mis gatos me anuncia que están tramando algo, la mejor manera de asesinarme y que parezca un accidente, sí estoy seguro de ello. De repente no se siente el cuerpo del cuello para abajo, es como si alguien te hubiera cercenado de un solo golpe profesional y veloz. La boca está seca y no logras reunir valentía para ir a tomar un vaso con agua, también como un largo grito sostenido mantienes el líquido color oro dentro de tu vejiga pues ir al baño podría ser una experiencia aterradora. Quieres que termine ya, tus ojos arden de tenerlos tan abiertos, las manos no cesan de dar un baile de tap con muy mala coreografía, el estómago se mudó al lado de la garganta y los pies están muy cerca de la espalda. Tenso como cuerda de violoncello o presidente con auditoría encima, te vas dando por vencido, dejas que te lleven las hormigas carnívoras, que los murciélagos beban toda la sangre que quieran, que te maten una y otra vez si con eso logras salirte de ahí, si con eso saltas para algún lado seguro y menos tortuoso, si con eso tu cuerpo o tu mente o algo en ti decide hacia dónde ir. Él se siente satisfecho, su dosis diaria de tormentosa previa al sueño ha sido saldada y te da paso, adelante.

jueves 31 de enero de 2008

Taxonomia

Nos desangramos por situaciones que están fuera de nuestro alcance o dominio. Nos arrastramos con la herida abierta en un lastimero intento de lograr lo que nos habíamos propuesto. Con los ojos acuosos de tantas lágrimas ya el color se ha borrado y tomado un tinte gris, nublado, porque así tenemos los de oficio triste la mirada, como una nebulosa vieja y vacía, dirigimos nuestros ojos cansados de tanto buscar miradas semejantes en los otros, ya no se animan a mirar más, están muy cansados, exhaustos de tanto trajinar humano, de tragarse tantas miradas ajenas, la tristeza le habita el alma y también la carcome de cierta manera, y los tristes la dejamos porque no podemos hacer nada contra ella, es nuestra vida y también nuestra muerte, esa hermosa condena de vivir para morir algún día, mañana, hoy, ahora. Los tristes nos morimos cada tanto, tantas muertes tuvimos y no es que volvemos a nacer, simplemente morimos otra vez, cada vez un poco más. Noches tormentosas por ideas infames que martillean en la cabeza, suposiciones absurdas que desvelan sin razón y aunque hubiera razón torturan sigilosamente, las heridas que producen son intangibles y así se llega a otro día, otra rutina, los ritos necesarios para sobrevivir en este mundo, Hola, cómo estás? Todo bien y vos? Y a continuar… Peligrosa y graciosa puesta en escena de personajes que encarnamos cada día y quién realmente sabe lo que pasa por nuestras cabezas y almas, a veces ni un+ mism+… en la cacería de miradas tristes está el/la que revive a cada rato eso que tanto dolor le produce, no se sale, está muy dentro de la escena, incapaz de bajarse de la tarima, actúa una y otra vez la misma escena, variando parlamentos buscando la correcta, la que pudo ser y no fue, la que pudo haber cambiado su historia y no lo hizo, porque no lo dijo antes, porque no tuvo el valor, porque no se le pasó por la mente, porque prefirió ser sacrificio de la tristeza antes que un brindis a la felicidad. Los tristes siempre buscamos estar tristes, esa es la triste realidad, donde vemos alegría la vivimos un poco y queda una pequeña porción de todo, ese trozo invisible que sólo nosotros podemos ver y ahí donde todo el mundo ve un momento de felicidad descubrimos ese resabio de tristeza ínfima que ayuda a que todo tenga un poco más de sentido, que permite vivir ese instante de felicidad fugaz con mayor intensidad que los demás porque el triste sabe que no durará para siempre, sólo una vez, el triste sabe de las pocas oportunidades que hay para sonreír genuinamente, para correr detrás de una hoja que vuela con el viento, de tantas cosas que un triste vive y experimenta. Está el triste que oculta su tristeza a los demás y la oculta detrás de la mejor de las máscaras, detrás de su opuesto natural: la sonrisa. El triste que sonríe todo el tiempo y hace sonreír a los demás, que cubre ese agujero que le quema y duele, que es como un agujero negro espiritual que se traga todo, se lo traga y no sabe adónde va, dónde termina, adónde conduce; sólo sonríe porque este triste no deja caer los brazos y lucha con lo que cree es un antídoto, emana alegría en vez de tristeza y contagia a todos con ella, está tan enfermo de tristeza que antes de morir prefiere gastar lo que le queda de vida en simular ser feliz, piensa “si no soy feliz, por lo menos debo simular serlo” y en el simulacro perfecto, es feliz.

El triste que busca estar lo más triste que puede, y se aísla del mundo, de los demás aunque se encuentre rodeado de mil personas y aunque siga cumpliendo con sus deberes como ser humano que está inmerso en una sociedad. Y todos le hablan, sí, es amigable, le confían cosas, ayuda en lo que puede, escucha, alienta lo imposible, le dice a otros que luchen por su felicidad, les dice que no se cansen y que vayan detrás de sus sueños o mejor, al lado de ellos o con ellos, mano fiel, oídos leales, el/la mejor de l+s amig+s, convive con otros, comparte momentos, sale, se pasea, vuelve, pero siempre está triste, como un lunar cancerígeno la tristeza está en su piel y ya hizo metástasis para colmo, porque eso es lo que desde un principio este triste quería. Busca textos tristes, películas tristes, música triste y escenas tristes de su vida pasada. Mas no se detiene allí, imagina posibles situaciones tristes que le tocará vivir con personas que aprecia, porque este triste debe en parte su tristeza al tomarle cariño a los demás, cuando se decidió a querer a alguien supo que escribía un nuevo dolor para su diario de cosas tristes. Y aunque hable cosas alegres, aunque sonría a carcajadas, en las soledades que le toca vivir se entristece aún más, se conmueve hasta por lo más trivial, le cae una lágrima por haber visto a un niño de pies descalzos cantar en el micro y nadie siquiera le dirigió una mirada, está triste porque también a el/ella la indiferencia se l+ tragó. Y así encuentra fácilmente material para estar triste cada día, todos los días, toda la vida… a veces busca salirse y hasta lo consigue, sin embargo, su esencia no l+ perdona, l+ traiciona y vuelve a sucumbir para después intentar salir, eterno retorno para un eterno comienzo.

Otro triste con el que me encontré es aquel que niega su tristeza y lo hace de una manera rotunda y tajante. Que nadie ose contradecril+ que se desatará una furia, un enojo. Él o ella no está triste si tiene toda la vida llena de proyectos, metas y actividades que realizar, este triste simplemente no tiene tiempo para estar triste, por tanto no está triste, deducción lógica en el mundo de los activistas tristes. Múltiples actividades para un día, una semana o un mes, se mantiene ocupad+, busca hacerlo, desesperadamente se compromete a una infinidad de cosas que tal vez ni le guarden mucho sentido, con tal de no tener tiempo para estar tristes, para algunos la tristeza es compañía, fortaleza, consuelo, empuje, reflexión, sentido, para ellos, no. La tristeza es como una enemiga acérrima al bienestar personal, atenta contra ellos, contra su vida y el orden natural de las cosas, sí! “el orden natural de las cosas” ellos creen firmemente en esta frase, me equivoco, para ellos no es una frase cualquiera, son casi las palabras que definen su forma de vivir por estos lares. Lo más natural es que uno nazca, se reproduzca y muera, lo más natural es que en el trecho entre cada uno de esos ciclos un+ viva en el seno de una familia, estudie, tenga una carrera y trabaje, se case (esta parte no sé muy bien si cuenta lo de enamorarse o no, pero lo de casarse sí o sí)… me desinspire, continuo otro día.

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La vida, como un comentario de otra cosa que no alcanzamos, y que está ahí al alcance del salto que no damos.

La vida, un ballet sobre un tema histórico, una historia sobre un hecho

vivido, un hecho vivido sobre un hecho real.

La vida, fotografía del número, posesión en las tinieblas (¿mujer, monstruo?), la vida, proxeneta de la muerte, espléndida baraja, tarot de claves olvidadas que unas manos gotosas rebajan a un triste solitario

Julio Cortázar

“Rayuela”

Fin de la tercera vuelta

Retomando mis palabras de hace 2 años(¿!) (nani??!!) me reconforta saber que todavía no fui totalmente succionada por la boca deliciosa y tentadora de lo convencional, conformismo gratificante de saber que estás en lo correcto porque el resto lo hace, dice o piensa , piensa?... sí, contenta de cierta manera por mi rebeldía invisible, mi revolución personal y ultra individualista a rajatablas (si mis amigos socialistas leen esto… bueno me quieren así y yo a ellos jajaja), así es, tenés cierta edad y ciertos criterios sociales que cumplir, terminaste la carrera, y el novio? Y el casamiento? Y el trabajo de la profesión que elegiste? Y dónde está tu casa? Y tu auto? Dónde está tu post grado? Qué lo qué estás haciendo pequeña soñadora centroizquierdista? Me supongo que por lo menos estarás haciendo tu tesina? Cuántos libros leíste? Qué sabés de psicología? Y de Psicoanálisis? Cuál es tu paradigma? No pensarás en la macana del humanismo? Ya hacés terapia? Estás en la onda de las TCC, verdad? Quién lo qué es Pichon Riviere? Neuropsicología, ahí está, unas cuántas áreas del cerebro y ya sabés lo que pasa, camino seguro, porque vos tomás caminos seguros, verdad? Conductismo radical, investigación básica en el aula del 5to 2da, otra opción también… de oyente en Comunitaria? De pasante en el centro comunitario? De paciente en la cámara Gessell?, Y Lacan? Dejáte pue de hinchar con eso… o no… y Popper, Feyerabend, Lakatos y Khun, mis amigos epistemólogos, dónde están que no los veo? Barthes y Eco ayúdenme! O definitivamente me tiro con el denso de Cioran… y si vuelvo a mis raíces novelescas… quiénes me esperan? Márquez, Allende, Vargas Llosa, mi denso Dostoviesky, cómo no estar con mi tormentoso Kafka, y con mi alma gemela anterior a mi tiempo, Cortázar, mi querido y acertado Sábato cuentos más cuentos, mi admirado y sabio Borges, mi temerario Quiroga, mi maestro Poe, no te olvides de Agatha! , adónde lo que te vas ya otra vez… no le dejes atrás a Lugones, Roa, Halley Mora, la magnífica Pla, cómo pudiste olvidarte del entretenido Conan Doyle, Camus te espera y Sastre te llama, qué vas a hacer? Heiddeger se ríe de vos… pero Soren te acompaña, es un buen compañero él… Ah, ellos fuentes de reposo, reflexión, vivencias, puertas que abren, existencias que se meten en mi cuerpo y me tragan un poquito, yo los dejo porque me gusta…

Ya sé, de interna del neuro, mi querido neuro… cómo alguien se encariña con lo más detestable de la sociedad en la que se vive, como una ama al gran vertedero de humanos de Asunción, cómo alguien sonríe y habla desde y con el corazón a gente que perdió la razón… sin sentido, la chica sin sentidos, que se pierde en sus abstracciones pseudofilosóficas con tintes de existencialismo vacío

Digamos

En el decir de Lacan, siempre queda algo por decir. Hay algo que no acabamos de decir, en una conversación banal o “seria” subsiste un resto, uno molestoso, que lo llevamos con nosotros, se adhiere a nosotros, como un apéndice, nadie sabe exactamente para qué sirve, pero está allí, forma parte de nosotros y a veces nos complica la existencia...

El resto, lo que queda por decir, lo que se quiso decir y no se dijo, por falta de tiempo, por cobardía, porque no se nos ocurrió antes, por tantas razones, ese vacío inexplicable y esa impotencia consecuente que ahoga...

Quizá un tiempo indefinido de imaginerías que sirven para hacer del tránsito por este mundo algo más ameno al fin

15.05.06

Y no

La negación intrínseca que nos lleva a sabernos humanos. Contradecirnos hasta el cansancio para así poder decir con orgullo que luchamos contra nosotros mismos. No hay fantasmas ni demonios fuera de nosotros, por el simple hecho de que todos ellos somos nosotros.

Fantasmas que nos persiguen desde hace años, que nos asustan, nos derrotan, nos hacen sucumbir en lo profundo. Demonios de los cuales no podemos librarnos por la sencilla razón que no queremos librarnos de ellos realmente. Nos producen un placer, un placer masoquista: el placer en el sufrir. Ese gustito amargo, pero gusto al fin que nos provoca dolor. Y sin embargo, no hacemos más que círculos, círculos sobre el gran círculo, más y más círculos sobre el gran y magnífico círculo.

Me pregunto si el tener conciencia de todo esto hace alguna diferencia. O si permanecer en la ignorancia es mejor. O tal vez, y todavía cabe una tercera posibilidad (siempre cabe una tercera, cuarta, infinita posibilidad); el saber y hacer como que no se sabe... Viviendo una majestuosa mentira, actuando como el mejor de los actores, y seguir así, sin mayores problemas que los usuales, sin mayores urgencias que las de siempre.

Acerca de los pronombres relativos


Si alguna vez prestan atención a lo que se dice, podrán comprobar con perplejo horror el uso abusivo de estos pronombres. Y personalmente...

No me agradan las personas que al expresarse las utilizan con esmerada frecuencia, es como si se escondieran detrás de ellos, es como si no quisieran asumir sus intenciones. No sé si es temor o irresponsabilidad. O en realidad creen firmemente que lo que dicen es la opinión de la mayoría, el sentir de los que las rodean. Será que piensan eso?. Existen esos seres humanos, cercanos a nosotros o quizá nosotros mismos, que se valen de ellos para defenderse, para dar peso a lo que dicen, para intentar convencer, para culpabilizar al otro.

Especialmente es en discusiones cuando surge la inevitable tendencia a que afloren los invisibles. Aún cuando se trate de dos personas, los invisibles aparecen colándose en la lengua de una de ellas, arrastrándose pesadamente hacia el final del órgano del gusto, dejando rastros de baba que, por su esencia misma es invisible... y nace el “A todos les pasa eso...”, “Nadie haría eso” y los “muchos” y otra vez los “todos”, “ninguno”, “alguien”. Pero quiénes son “todos” y quién es “nadie”, no entiendo, han visto a “ninguno”, no!, no están ahí, no pueden explicarse, solo ella habla en su nombre, los reemplaza y los convierte en invisibles. Y la conversación se hace retórica, irremediablemente aburrida y retórica... A no ser que aparezcan ellos

Hermanos de los invisibles son los adverbios: “nunca”, “siempre”, “jamás”, los adversos, cuando un invisible se junta con un adverso nos encontramos con una conocida obra humana, la culpa desplazada, “nunca nadie me hizo sentir así”, “jamás alguien me trató así” y frases como ésas, cuyo objetivo principal radica en hacer sentir culpable al otro de cualquier circunstancia, preferentemente lamentable y no tan grata, vivida en un pasado cercano e incluso remoto, no importa, con tal de cumplir a cabalidad el propósito original.

Si los invisibles se encuentran solos, no den pie a la ingenuidad y crean que la soledad les resta poder o función, se valen muy bien por sí solos, tan orgullosos que logran convencer a multitudes, si todos piensan que está bien por qué habría de pensar diferente o por qué estaría mal, o es que acaso todos estarían en un error. Y es así como victoriosos y soberbios logran amasar a las masas, los convierten en zombies urbanos sin un ápice de conciencia crítica o espíritu de cambio, triste, no? Es mi realidad también, muchas veces me comporto y otras veces prefiero comportarme como una zombie, es más cómodo, más seguro y evita el stress...

28.11.07

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