Existe un estado definitorio y sentenciador en una noche o una siesta. Una especie de peaje que hay que pasar si se quiere llegar al otro lado. Cómo un examen con un profesor severo de mirada escrutadora y porte de intelectual empedernido. Aparece cuando se ha resuelto a desconectarse de este mundo por lo menos unas horas, dejar de interactuar y descansar en el mundo donde todo puede suceder. Con la decisión en manos uno recuesta su cuerpo, (porque generalmente es así, aunque existen diversas maneras de hacerlo, las variedades son nuestro único invento parece), y se dispone a conciliar el sueño o a reconciliarse con él. Es en ese instante, en ese preciso y cronométrico momento, donde el cansancio vence toda barrera de responsabilidades y asuntos pendientes, que sobreviene el sopor. Esa letra en medio de dos conceptos que no hace la función de conector, eso que no se sabe muy bien de dónde viene, por qué existe ni adónde va, tan humano así aunque nada más lejano a ello, ya que, ciertamente no tiene piedad para con ellos, especialmente para los de mente imaginativa, sus víctimas preferidas. Intentaré ser más preciso en mi descripción: esa dimensión informe y tan otra que no es la realidad ni tampoco su opuesto. Es un poco como el intento de hacer perpendicular a dos rectas paralelas. Tan en medio del medio que molesta pero existe, (ciertamente hay muchas cosas molestas que existen y nos cabe la resignación o la lucha contra ellas). Pero, ¿cómo pelear contra él?. No es que se lo pueda tomar desprevenido, usualmente ocurre lo contrario, es a uno a quien él lo toma desprevenido.
Si estamos alertas no podremos dormir y si intentamos dormir surge tan seguro como el sol de día y la luna de noche, como que hay que pagar 2200Gs. para viajar en ómnibus y hay que contestar que uno está bien al ¿qué tal? aunque no sea tanto así… Problema irresoluble, lucha inútil. Nos rendimos como niños frente a un helado de chocolate; al final sabemos que después de un poco de dolor y sacrificio algo bueno sobrevendrá, consuelo del homo sapiens sapiens para todos sus pares. Y ya preparados para charlar con Morfeo, nos envuelve en su manto extraño y alucinador, donde el rumor de los autos de afuera se distorsiona y suenan a bestias feroces, el crujir de alguna hoja de papel es la certeza de que alguien ha irrumpido en nuestra morada con la firme intención de arrebatarnos la vida de una manera cruel y feroz, vemos garras ardientes que intentan alcanzar nuestras piernas para arrastrarnos debajo de la cama donde habitan más de los de su clase y tienen hambre de uno. Con un abrir y cerrar de ojos apartamos cada una de esas imágenes que vuelven a surgir cada vez más elaboradas, y nos repetimos una y otra vez que nada de eso es posible y sólo estamos imaginando. El cansancio y la rutina están haciendo añicos nuestra capacidad de relajación y llegan nuestras realidades con las cuales estamos hartos de lidiar pero que ahora toman el cariz del dulce escape. Hay que pagar la cuenta del teléfono, no, no está sonando el teléfono y nadie te puede ver, tengo que hacer el informe para el trabajo, no es tu jefa lamiendo el filo de un hacha ensagrentada con ojos sedientos de muerte, tendría que tratar de aclarar las cosas con Montse y decirle que estoy cansado de su cariño de consuelo caramelos 5 por mil, Montse no se acuesta con Ramiro y tampoco está gozando. La sensación de caída hacia el abismo excita aún más nuestros sentidos, todo es sospechoso, el maullar de mis gatos me anuncia que están tramando algo, la mejor manera de asesinarme y que parezca un accidente, sí estoy seguro de ello. De repente no se siente el cuerpo del cuello para abajo, es como si alguien te hubiera cercenado de un solo golpe profesional y veloz. La boca está seca y no logras reunir valentía para ir a tomar un vaso con agua, también como un largo grito sostenido mantienes el líquido color oro dentro de tu vejiga pues ir al baño podría ser una experiencia aterradora. Quieres que termine ya, tus ojos arden de tenerlos tan abiertos, las manos no cesan de dar un baile de tap con muy mala coreografía, el estómago se mudó al lado de la garganta y los pies están muy cerca de la espalda. Tenso como cuerda de violoncello o presidente con auditoría encima, te vas dando por vencido, dejas que te lleven las hormigas carnívoras, que los murciélagos beban toda la sangre que quieran, que te maten una y otra vez si con eso logras salirte de ahí, si con eso saltas para algún lado seguro y menos tortuoso, si con eso tu cuerpo o tu mente o algo en ti decide hacia dónde ir. Él se siente satisfecho, su dosis diaria de tormentosa previa al sueño ha sido saldada y te da paso, adelante.